Comunicación No Violenta

¿Qué me ofrece la CNV?

Me permite conectar con mis necesidades tomando conciencia de ellas a través de mis sentimientos y sensaciones propios. Así consigo a expresarme de manera clara y honesta. En esta posición puedo guardar una actitud responsable de mi bienestar, sin dejar poder sobre el a otros, sin hacerme víctima de eventos externos y sin enjuiciar o juzgar al otro.

Aprendo a percibir las necesidades mutuas detrás de las palabras. Reconozco lo profundamente humano en el otro y puedo conectar con él. Me abre un espacio para cuidar de la relación profundizando su calidad. Conflictos pierden lo destructivo y abren camino a acercarse uno a otro.

¿Cómo se combinan el taller con la CNV?

¡APRENDIZAJE con letra mayúscula! Todo cambio pasa por concienciarme, dar me cuenta y así poder enfrentarme a él porque lo veo y lo percibo.

El taller me da el placer de dedicarme a algo que me llama la atención, me puedo probar, me puedo saborear en un nuevo contexto. Estoy con gente que comparten este interés. Es un buen marco para fomentar confianza y diálogo, una causa de compartir. El proceso de la CNV echa luz a mi motivación, a mis sentimientos y emociones, a mis sensaciones corporales. Me invita a escucharlos y ponerles palabras. Doy oportunidad a un conectar profundo y honesto con las otras personas. Conflictos que son parte de la vida en grupo se nombran y se miran desde las necesidades mutuas de cada uno. Pierdo el miedo a los conflictos experimentándolos como posibilidad de crecer y acercamiento. Ya no los tengo que evitar por miedo de mal entendimiento o ruptura. Mutuamente se idean soluciones creativas que integran las necesidades de todos.

 

¿Cómo se realiza esta mezcla?

Una parte del día está reservado al contenido del taller, a la enseñanza, al aprendizaje y a la práctica, al crear en común. Compartimos la comida, descansamos y celebramos lo creado.

En la segunda parte del día nos sentamos en círculo y compartimos nuestras experiencias, reflejamos lo vivido, nombramos necesidades y las escuchamos. Tomamos la responsabilidad para ellas y las cuidamos. En el dar y recibir conectamos con nosotros mismos y con los otros abriendo un espacio de paz.

Hay tiempo para ir de paseo, descubrir el paisaje y disfrutar de la naturaleza. Cada uno está libre de elegir su ritmo. Decide como quiere pasar el día entre las ofertas escuchando su voz interior. Puede participar, poner manos a la obra, puede observar y puede buscar un espacio más tranquilo con sigo mismo.