Algo sobre mí

Iris im HerzMi recorrido hasta aquí y hoy

He vivido hasta los siete años en Alemania antes de ir a las escuelas alemanas en Londres, Roma, Washington D.C. y Ginebra, época de aprender idiomas y destreza de adaptarse a nuevas situaciones rápidamente, estar abierta hacía los demás y flexible.

Hice mis estudios universitarios en biología en Alemania y Suiza (Zurich) con viajes de estudios a Francia, Grecia y Túnez, acabando como licenciada.

Seguían dos años de viaje y trabajo antes de dedicarme a ser madre y educar a mis dos hijos a tiempo completo mientras el padre hacía trabajo pionero en el secretariado de Cambio climático de las Naciones Unidas (UNFCCC).

Mi dedicación a la educación ha sido una decisión consciente que ha empujado mi evolución personal teniendo que elegir valores y priorizar en las necesidades de los hijos y las mías.

Hace casi diez años, divorciada, decidí de abrir otros caminos más cerca de la naturaleza. Fui a vivir en el campo cerca de Caspe/Aragón reconstruyendo una casa en ruinas. Mis hijos entonces tenían 5 y 7 años. Durante estos años se conocieron a sí mismos mejor en contacto con sus necesidades básicas y trabajos muy esenciales: hacer fuego, cortar leña, subir y bajar por el paisaje, plantar y cosechar, transformar comida para la despensa, tocando, oliendo, sintiendo.

Me parece que vivían, experimentaban y de tal manera se daban cuenta conscientemente lo que significa cuidarse como ser humano en sus necesidades fundamentales y la alegría de poder satisfacerlas. Tenían amistad con artesanos que les facilitaron el experimentar con materiales distintos.

Durante este periodo he tomado contacto con la Erlebnis-Pädagogik (pedagogía del vivir, experimentar), que hace 10 años empezó a hacerse escuchar y cambiar el paisaje educativo en Alemania. Se puede describir como un método de aprendizaje: tengo que tocar la materia con todos mis sentidos, apreciarlo emocionalmente para poder entenderlo, analizarlo, interpretarlo y de esta manera hacerlo “lo mío”. Se puede aplicar a muchos temas, porque permite concentrar su atención y abre el camino hacía el placer de aprender.

Hice una formación profesional en Caspe como guía de actividades deportivas en el medio ambiente, que me permití integrarme en mi nuevo lugar y espacio cultural. Desarrollé rutas de interpretación del paisaje en los entornos de Caspe para adultos, adolescentes y niños. Di clases de vela.

Durante los últimos cinco años fui coordinadora y profesora de un campamento de inglés durante las vacaciones de verano.

Reconstruyendo una casa antigua con los materiales del lugar propio he tenido que mirar bien, fijarme en mi entorno. Para mí ha sido crear una segunda piel y dar me cuenta como el suelo coge forma protectora para mí y mi familia. Ha sido un proceso de enraizar, de anclarme a un sitio después de haber viajado y haberme desplazado muchas veces. ¡De ahí el confrontarme otra vez con necesidades básicas y el reducir la vida a estas fuerzas fundamentales y sentirme plenamente feliz y enriquecida!

El paso hacía el intento de compartir estas experiencias es pequeño. Más y más los temas como huella ecológica, cambio climático, consumo responsable, economía sostenible, el decrecimiento, me han llamado la atención. Probablemente esta forma de vivir me ha permitido entender la problemática de nuestra sociedad siendo una manera de buscar una solución personal, pensar globalmente, actuar localmente, lema de la agenda 21.

Desde septiembre estoy formándome en la Comunicación No-Violenta (basado en Marshall B. Rosenberg) y es como haber encontrado la piececita del puzle que siempre faltaba. Estoy agradecida de haberla encontrado. Con la Comunicación No-Violenta se me abre la herramienta de comunicarme desde el corazón dejando de lado los juicios e ideas preconcebidas. De repente tengo las palabras para identificar mi actitud y gratitud hacía la vida. Me da impulso de lanzarme aunque no soy un ser perfecto, nunca completamente preparada, algo que hasta hoy me frenaba. Me da el coraje de invitar a las personas de acompañarme en la búsqueda de un convivir en paz.

Quiero dar forma a este convivir y aprendizaje. Organizo talleres sobre temas distintos que alimentan nuestras necesidades de desarrollo personal, de compartir, de confianza, de conectar, de recreación, de compañía, de respeto, de reconocimiento, de sentido y de celebración.